Viajar con niños y mascota en familia

Viajar con niños y perro
Programar las vacaciones siempre requiere de una planificación. Cuando se viaja solo es menos complicado encontrar un alojamiento y un medio de transporte adecuado, pero cuando el viaje lo está programando una familia con tres niños y además quieren ir acompañados de su mascota, la elección es un poco más difícil. Pero la oferta de transporte y alojamientos para viajar en familia es muy extensa y con solo buscar un poco se puede encontrar una combinación que satisfaga a todos. Ya sea un destino de ciudad o uno para vivir unos días en contacto con la naturaleza, la oferta de alojamiento para este colectivo casi siempre viene acompañada de un sinfín de actividades que harán que los padres puedan disfrutar del viaje mientras que los pequeños se divierten.

Un destino para viajar con niños

La primera decisión es elegir el destino de las vacaciones. Si estos días de descanso se van a disfrutar en verano, la opción más elegida es la playa. La oferta hotelera es muy variada y las actividades al aire libre que los niños y los padres podrán realizar son muchas. Las playas de Atlántico ofrecen la posibilidad de disfrutar de grandes extensiones de arena blanca y unas temperaturas muy agradables para tomar un baño o realizar actividades en la arena, como voleibol, aerobic y juegos infantiles. Pasear en barca, hacer submarinismo o pasar un rato con las motos acuáticas, son otras de las actividades que se pueden realizar. En las playas del Cantábrico el clima es algo más fresco y en los destinos turísticos del Mediterráneo la temperatura del agua es algo más elevada, pero en todos estos lugares se puede disfrutar con los niños de una elevada oferta de actividades. ¿Aún sin destino?, echad un vistazo a este artículo con 25 lugares donde ir de vacaciones con niños.

Si a la familia le gusta el contacto con la naturaleza, las opciones disponibles también son muy variadas. Establecimientos rurales abren sus puertas en la época vacacional para ofrecer a los visitantes unas vacaciones diferentes. Los niños pueden conocer de cerca animales que no pueden ver en la ciudad. Excursiones por el campo recorriendo parajes naturales de gran belleza, son otros de los atractivos de este tipo de vacaciones. Circuitos para recorrer en bicicleta, rutas a caballo o esquiar en la nieve si el viaje se hace en invierno o primavera, son también opciones disponibles.

Desplazamiento y alojamiento en familia

Aunque la oferta turística nacional es muy extensa, también se puede diseñar un viaje en familia al extranjero. Si se va a viajar en avión, la primera decisión es determinar cómo ir al aeropuerto. La familia al completo, la mascota y el equipaje, necesitan de un vehículo amplio para desplazarse, por lo que si se decide utilizar el coche familiar para llegar al aeropuerto, una opción que hará que el presupuesto no se dispare es utilizar el aparcamiento de larga estancia del aeropuerto. Es la elección más económica si el vehículo va a permanecer estacionado durante varios días. Estos parkings suele estar algo más alejados de la terminal, pero en casi todos los aeropuertos hay disponible un autobús para acercar a toda la familia y el equipaje.

La elección del alojamiento también va a estar condicionada por la admisión de mascotas, aunque esto desde hace algún tiempo ha dejado de ser un problema, los diferentes establecimientos que admiten mascotas han encontrado en internet un filón donde promocionarse, echad un vistazo por ejemplo a https://www.seadmitenmascotas.com y veréis qué vairedad de oferta. Son muchos los que permiten llevarla e incluso ofrecen servicios de guardería y peluquería para los animales. Entre las opciones posibles de alojamientos, los apartamentos ofrecen mayor comodidad cuando se viaja en familia, ya que además de disponer de varias habitaciones, cuentan con cocina para preparar desayunos y algunas comidas. El alojamiento en un hotel implica reservar varias habitaciones, aunque muchos de ellos poseen habitaciones contiguas que están comunicadas y así tener cerca a los niños. Eso sí, las comidas hay que hacerlas siempre en el restaurante del hotel o en otros establecimientos. Muchos establecimientos ofrecen una cesta de picnic para cuando se va a pasar el día fuera y no se va a comer en el restaurante del hotel.