Juegos para hacer en casa con los niños

Niños jugando en casa

Los días de lluvia o mal tiempo, puede ser complicado tener a nuestros hijos entretenidos. En la era de la tecnología, los videojuegos y los smartphones, los niños se han vuelto más exigentes y normalmente se aburren rápidamente de cualquier pasatiempo.

Sin embargo, existen multitud de juegos tradicionales que pueden ayudarte a pasar una tarde agradable con tus hijos sin tener que salir de casa. En este artículo te contaremos cuáles son algunos de los mejores, para que no vuelvas a quedarte sin nada que hacer la próxima vez que no puedas o quieras salir a la calle con ellos.

 

1- Juegos de papel y lápiz

Cuando no dispones de muchos materiales para mantener entretenidos a tus hijos, un simple cuaderno y algo para escribir pueden hacer maravillas. Existen multitud de juegos tradicionales que se pueden llevar a cabo solo con este equipamiento; y muchos de ellos son tan entretenidos como otros extremadamente complejos, o incluso mucho más.

¿Qué tipo de actividades se pueden llevar a cabo con papel y lápiz? A continuación encontrarás algunos de los más entretenidos:

  • Hundir la flota → Un clásico entre los clásicos. Cada uno de los jugadores dibuja un tablero en el que tiene que colocar varios “barcos”. El objetivo del juego es encontrar todas las casillas ocupadas en el campo del contrincante antes de que este consiga hacer lo mismo con las nuestras.
  • El ahorcado → La finalidad de este sencillo juego es adivinar una palabra o frase letra a letra, gastando para ello la menor cantidad posible de intentos. Un jugador piensa una palabra, y dibuja una serie de líneas representando cuántas letras contiene. Los contrincantes tienen que ir tratando de adivinar cada una de ellas; pero cada vez que fallen, se dibuja una parte del cuerpo de un muñeco ahorcado. La partida acaba o bien cuando se adivine la palabra, o bien cuando el dibujo esté completo.
  • ¡Stop! → Uno de los juegos de papel y lápiz con mayor capacidad para mantener a los niños entretenidos es el Stop. Antes de empezar, se escogen una serie de categorías (por ejemplo, animales, plantas, países, nombres, objetos…). En cada ronda, se elige una letra, y cada jugador deberá escribir una palabra en cada categoría que comience por ella. Cuando el primero consiga completarlas todas, gritará ¡stop! y los demás tendrán que dejar de escribir. Por cada categoría completada satisfactoriamente, los jugadores ganan un punto; al cabo de una serie de rondas, gana quien haya conseguido acumular más.

2- Juegos de construcciones

Una de las actividades que más divierten a los niños es utilizar distintos materiales para crear construcciones de todo tipo. Utilizando su imaginación, casi cualquier cosa puede emplearse para crear edificios, convertirse en un vehículo, o contar historias.

Para esta actividad, ayuda tener algún juego de construcción tipo LEGO o Playmobil; pero por supuesto, esto no es necesario. Algo tan sencillo como unas cuantas cajas de cartón o varias almohadas puede formar la base de un fuerte inexpugnable. Cuatro sillas pueden perfectamente convertirse en un coche en la mente de los niños. El único límite realmente es la imaginación en este sentido.

 

3- Puzzles

Esta actividad no será del agrado de todos los niños; pero para aquellos más tranquilos o a los que les guste pensar, puede convertirse en un pasatiempo perfecto para las tardes de lluvia en las que salir a la calle no es una opción.

Lo bueno de los puzzles es que estimulan la visión espacial, la paciencia y la capacidad de concentración de los más pequeños. Además, puedes encontrar uno que se adapte a las necesidades y gustos de tu hijo sin demasiadas dificultades: existen todo tipo de modelos, con más o menos piezas, y basados por ejemplo en sus series de televisión favoritas.

Por otro lado, se trata de una actividad fantástica para estrechar lazos con los más pequeños de la familia. Normalmente, los puzzles se prestan muy bien a la colaboración: puedes echarle una mano a tu hijo con este pasatiempo sin que por ello sienta que está perdiendo el protagonismo. Esto os ayudará a sentiros más cercanos y a aprovechar el tiempo juntos de la mejor manera posible.

 

4- Búsqueda del tesoro

A los niños les encanta encontrar objetos escondidos, especialmente si hay una recompensa al final del camino. Si tus hijos están muy aburridos y no pueden salir de casa, ¿por qué no organizar una caza del tesoro?

Para prepararla de la mejor manera, simplemente escribe varias pistas en pequeñas hojas de papel, y escóndelas por toda tu vivienda. Cada una de ellas deberá llegar a la siguiente; al final del camino, debe haber una recompensa que motive a los niños. Algunas ideas pueden ser caramelos, un juguete que les fueras a regalar, o unas cuantas monedas para que las guarden en su hucha y se sientan como verdaderos piratas al encontrarlas.

A la hora de comenzar la actividad, suele ser más emocionante si no le hablas de él a tus hijos. Simplemente coloca la primera pista en un sitio en el que sepas que lo van a encontrar, como en su cuarto de baño o encima de su cama. Si le quieres dar aún más misterio, actúa como si no supieras nada de los papeles si te preguntan. Verás cómo los niños están encantados de participar en este juego para hacer en casa.

 

5- Baloncesto casero

Por desgracia, no todos podemos tener una canasta de baloncesto dentro de nuestra casa. Sin embargo, sí que podemos practicar una versión bajo techo de este deporte, que puede ser incluso más divertida que la original.

La idea es muy sencilla. Utilizando una pequeña pelota no excesivamente dura, tendrás que competir con tus hijos para ver quién puede encestarla desde más lejos en una papelera o caja de cartón. Si no tienes pelota, puedes hacer una versión incluso más casera empleando para ello un calcetín enrollado.

Una forma de añadirle aún más diversión a este juego si hay más de dos jugadores es hacer dos equipos, con cada uno de ellos tratando de impedir que sus contrincantes encesten. También puedes competir tú solo contra los niños, para ayudarles a desarrollar su espíritu de colaboración a la vez que hacen un poco de ejercicio.

 

6- Bolos bajo techo

¿Tienes mucho espacio en casa? ¿Te apetece jugar con tus hijos a algo que requiera más movimiento? Entonces esta actividad es justo lo que estabas buscando.

La idea es muy sencilla. Utilizando varias botellas recicladas (o incluso un set de bolos caseros, si no te importa hacer una pequeña inversión), colócalas en forma de pirámide al final de un pasillo o en un extremo de tu salón. Si quieres marcar el punto desde el que tienen que tirar los jugadores, puedes hacerlo con una prenda de ropa en el suelo, o incluso pegando una pequeña tira de cinta aislante.

Las reglas son las mismas que en los bolos tradicionales: gana el jugador que más consiga tirar a lo largo de diez rondas. Puedes lanzar una pelota de mediano tamaño, pero ten en cuenta que el juego será más sencillo cuanto más grande sea esta. Si quieres añadirle aún más dificultad, rellena las botellas con agua o arena para hacerlas más pesadas. La competición y las risas están aseguradas con esta actividad.

 

7- Equilibrismo

¿A tus hijos les encanta subirse en superficies estrechas y tratar de andar por ellas sin caerse? Incluso cuando no puedan salir de casa por el motivo que sea, puedes ayudarles a divertirse de la misma manera utilizando un poco de imaginación y materiales que seguro que ya tienes.

La idea es muy simple: coge un rollo de cinta aislante, y pégala en el suelo de tu casa formando una línea recta. Los niños tendrán que conseguir andar por ella manteniendo el equilibrio lo más rápido posible. Para hacerlo más entretenido, puedes incluso cronometrar el tiempo que tardan y animarles a competir entre ellos.

El juego en sí es muy sencillo, pero si quieres convertirlo en un reto mucho mayor, puedes añadirle multitud de variantes. Por ejemplo, en lugar de hacer solo una línea recta, pega la cinta aislante en forma de zig zag o haciendo espirales. También puedes hacerles andar por ella hacia atrás, o a saltos. Incluso, si caminan sobre la cinta descalzos, puedes hacer que la recorran con los ojos cerrados, sintiendo el camino con sus pies.

 

Conclusión

Como puedes ver, existen multitud de juegos para hacer en casa con los niños y convertir una tarde cualquiera en un momento muy divertido y que te ayude a acercarte más a ellos. Los más pequeños de la casa agradecerán un cambio en su rutina habitual y pasar unas horas alejados de la televisión y los videojuegos. Además, al pasar tiempo con ellos de esta manera, estarás fomentando su imaginación y estrechando lazos con tu familia.

Así que no lo dudes: la próxima vez que tengas que quedarte en casa, propón alguno de estos juegos y ¡diviértete!.