Cómo elegir el juguete adecuado

Variedad de juguetes

Elegir juguetes para niños no resulta sencillo. Recibimos un bombardeo constante de la publicidad y de las marcas que nos lo ponen realmente difícil.

Pero ¿y si todo pudiera ser más fácil? ¿y si hubiera una manera de decidir que nos aclarara qué elegir en cada momento y cómo enfrentarnos con garantías al reto de elegir un juguete adecuado para cada niño?. Tirando de sentido común, queremos compartir contigo, no recetas ideales, sino preguntas clave que te ayuden a decidirte. ¿Las vemos?:

  • ¿Se trata de un juguete divertido?. El juguete tiene que ser divertido para la niña o el niño que lo va a recibir. Divertido y muy cercano a las preferencias y las necesidades del pequeño. La elección puede empezar por evaluar qué actividad le propone al niño, si es suficientemente atractiva o, éso, divertida. Está claro que si no cumple con sus expectativas y no mantiene la fascinación, el niño o la niña abandonará el juguete a las primeras de cambio.
  • ¿Es un juego que fomenta la creatividad en el niño?. Un juguete que entusiasme tiene que ser fácil de manejar. Los juguetes muy complejos se pueden llevar por delante la creatividad del niño. Los mejores juguetes son los que se pueden aplicar bajo diferentes roles o en distintos tipos de juegos.
  • ¿Se trata de un juego suficientemente seguro?. Los juegos seguros son los que están avalados por la  Normativa de Seguridad Europea dentro de las denominadas UNE. La llevan los juguetes que no ofrecen riesgos por sus características físicas y mecánicas. Los juguetes comercializados en Europa que están adecuados a estas normas de seguridad tienen la marca CE.
  • ¿El embalaje es el más apropiado?. El embalaje, aunque no lo creas, también cuenta a la hora de decidirse por un juguete infantil. En él debe figurar la garantía CE señalada, la edad recomendada para el niño que ha de jugar con él, distintas recomendaciones sobre el reciclado del juguete al término de su uso o las instrucciones que se deben seguir para, en su caso, montarlo o para jugar con él. Es la letra pequeña, digamos, de un contrato con el juguete y con el fabricante.
  • ¿Es un juguete suficientemente resistente?. Está de más, pero no queremos dejarlo pasar por alto. Los juguetes han de ser resistentes para la actividad de juego que se propone con ellos. Y no sólo debe parecer resistente, sino que debe serlo realmente. Con todos sus componentes ensamblados y cada uno por sí mismo.
  • ¿Es el único juguete que se le va a regalar al niño o hay más?. En muchas ocasiones, los juguetes no vienen solos. Amigos y familiares y hasta nosotros mismos hacemos varios regalos al mismo tiempo. Hay que estar pendientes, por supuesto de no repetir el mismo juguete, sino también de hacer lo posible por ser coherente con el resto los presentes. Y especialmente no favorecer que el regalo se convierta en un capricho o que se acabe por menospreciarlo.
  • ¿Es adecuado para la edad del niño?. Todos los juguetes tienen una edad. De lo que se trata es de acertar con los requerimientos del pensamiento, de la madurez, de las emociones y de las motivaciones infantiles. Juegos muy complicados, que proponen actividades que no resultan adecuadas o que convierten al niño en un espectador del juguete tienen todos los números para ser abandonados o sustituidos por otros más excitantes. El niño, de forma natural, siempre acaba decidiendo con qué juega.
  • ¿Se ha de elegir el juguete atendiendo al sexo del niño?. La respuesta es sencilla, depende de los gustos y de las motivaciones que se reconocen en el pequeño o en la pequeña. No hay juguetes que no puedan jugar indistíntamente tanto niños como niñas.

Con estos datos, con estas referencias, elegir el juguete perfecto para cada niño puede dejar de ser una lotería.