Conceptos básicos sobre la educación de los hijos

Educación de los hijos en familia

Anteriormente hablamos sobre la ayuda en la educación de los hijos, reflexionando acerca de las dificultades que se presentan en una misión para la cual no existen aprendizajes previos, fórmulas generales ni verdades únicas. Una de las preguntas que más se hacen muchos padres es ¿Cómo educar a un hijo?, decíamos que el rol de padres se afianza en el ejercicio, actuando frente a las situaciones cotidianas y tomando decisiones conforme a las necesidades que se van presentando. Esto no significa que la formación de los niños sea fruto de la improvisación -al menos no debería serlo- ya que cada adulto cuenta con un bagaje de principios, modelos parentales y creencias que, de algún modo, determinarán sus paradigmas como formador, pero sí supone la dedicación a una tarea fundamental para la que no ha sido específicamente entrenado. Frente a esta realidad frecuentemente surgen dudas, temores e incertidumbres, especialmente cuando se afronta la educación del primogénito. Aunque cada hijo es diferente al otro, a pesar de que la crianza impartida haya sido aparentemente la misma, el primero es el mayor desafío para los padres noveles y al llegar los siguientes, la experiencia adquirida es de gran ayuda.

Acuerdos entre padres

Otro de los retos que se presentan son las pautas comunes que padres y madres deben acordar. Dos personas distintas, con experiencias de vida disímiles han de buscar, y encontrar, un modo compartido de educar a los niños. Si bien las diferencias son enriquecedoras, pues ofrecen a los hijos un panorama diverso, no es beneficioso que existan contradicciones esenciales entre los progenitores. El consenso en las normas básicas es uno de los pilares fundamentales en los que se asienta el proceso de formación de los hijos. Esta máxima es aplicable a cualquier tipo de modalidad familiar regida por ambos padres, sea que vivan juntos o no. Cuando las discordancias se manifiestan permanentemente y no logran resolverse es prácticamente imposible que la autoridad y la disciplina adquieran valor y efectividad. Los estilos de crianza pueden diferir, y es lógico que así suceda, pero las reglas que papá y mamá han logrado convenir deben ser respetadas por todos. Evitar discutir sobre la educación de los niños delante de ellos es un principio elemental que, lamentablemente, en demasiados casos es desestimado.

Límites y autonomía

Uno de los principales ejes sobre los que discurre la formación de los hijos es el relacionado a las libertades, los límites y la autonomía. Estas tres palabras guardan íntima relación y la búsqueda de equilibrio entre ellas suele generar dificultades, malentendidos, controversias y desaciertos. En la correcta dosificación se encuentra la clave, aunque se trata de una fórmula significativamente más sencilla de enunciar que de poner en práctica. Observamos con demasiada asiduidad padres que resignan sus cualidades de líderes con la bien intencionada, pero mal entendida finalidad de evitar que sus hijos experimenten frustraciones ante los límites impuestos. Esto consiste en no contrariar ningún deseo o capricho de los niños, dejándolos decidir y actuar por sí mismos cuando ellos no cuentan todavía con las herramientas emocionales y psicológicas suficientemente desarrolladas para desenvolverse.

Los hijos necesitan de la guía rectora de los adultos para crecer libres y autónomos, ya que un marco familiar reglado y organizado les otorga seguridad. Por lo tanto, creer que se forman personas más independientes y felices cuando no existen normas o cuando estas son totalmente flexibles es un grave error. Es posible y saludable enseñar a desarrollar la autonomía desde temprana edad, entendiendo por autonomía la capacidad de actuar no solo con independencia, sino también con responsabilidad. Quizá sea este uno de los más importantes logros a los que los padres pueden aspirar, facilitando un camino que indudablemente librará a sus hijos de numerosas equivocaciones y desilusiones futuras. En el próximo post desarrollaremos este tema con mayor profundidad, ofreciendo útiles consejos y sugerencias.